Nicolás Fernández de Moratín, entre los
Arcades conocido por el nombre poético de Flumisbo, (
Madrid,
20 de julio de
1737 – Ibid.,
11 de mayo de
1780) fue un poeta, prosista y dramaturgo español, padre del también dramaturgo
Leandro Fernández de Moratín.
Nació en Madrid, en el seno de una familia de origen asturiano. Estudió en el colegio de los
jesuitas en
Calatayud y posteriormente en la
Universidad de Valladolid. Ejerció la abogacía en Madrid. Fue miembro de la tertulia de la
Fonda de San Sebastián, a la que también asistían
José de Cadalso,
Tomás de Iriarte e
Ignacio López de Ayala. Fue socio también de la
Real Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid, y de la
Academia Romana de los Árcades. Desde
1773 desempeñó la cátedra de Poética del
Colegio Imperial de Madrid.
En
1764, para dar a conocer sus versos, publicó el periódico El poeta. Al año siguiente publicó un extenso poema didáctico, de tema cinegético, titulado La Diana o arte de la caza. Fue probablemente a principios de la década siguiente cuando compuso otro poema didáctico, de tono burlesco, el Arte de las putas o Arte de putear, que circuló manuscrito, y fue publicado por primera vez en
1898, más de cien años después de su muerte.
Su obra teatral comprende una comedia, La petimetra (1762), y tres tragedias: Lucrecia (1763), Hormesinda (1770) y Guzmán el Bueno (1777). Concebía el teatro, dentro de los ideales del neoclasicismo, como escuela de formación ética, y participó en las controversias que en la época tuvieron lugar sobre el teatro clásico español en sus tres folletos Desengaños al teatro español (1762–3).
Fue uno de los pocos intelectuales del siglo XVIII interesados en la
tauromaquia. Uno de sus poemas más conocidos es el titulado «Fiesta de toros en Madrid», escrito en
quintillas. Dedicó una
oda pindárica al torero
Pedro Romero. Sobre el tema taurino escribió también, en prosa, el folleto Carta histórica sobre el origen y progresos de las fiestas de toros en España (1777).
Cultivó, entre otros géneros líricos de raigambre clásica, el
epigrama. Es muy citado el titulado «Saber sin estudiar»: